viernes, 28 de septiembre de 2012

"La magia del compartir"

*Ejercicios del curso de animación a la lectura. Imagine un cuento para desarrollar en un aula de Educación infantil (5 años) en el que se trate la importancia del compañerismo. Puede utilizar los recursos que precise. (Nov. 2012)

La magia del compartir
Por Pilar Redondo Benítez

Había una vez, un grupo de jóvenes hadas las cuales estaban en la clase de aprender a utilizar la varita. La señorita Petunia les indicó que con un toque y unas palabras mágicas convertirían la maceta que habían traído de casa en confetis, todas rieron y estaban deseando que llegase su turno para hacerlo. Pero antes tenían que practicar las palabras mágicas 1, 2, y hasta 3 veces, antes de realizar magia.
Todas se fueron colocando  y esperaron a la señal de la señorita Flor.
Atención niñas, una, dos y ¡tres!
Todos empezaron a decir las palabras mágicas:
“Que se abra la magia” y daban un pequeño toque al aire. Pero a cada una le salió algo diferente de la planta.
Al hada Menta le salió un caracol, al hada Manzanilla gotitas de agua, al hada Té lazos de colores, al hada Tomillo pequeños trozos de fruta...pero nada de confetis.
Volvieron a colocarse en sus sitios y la señorita volvió a decir:
Atención niñas, una, dos y ¡tres!
Todas empezaron a decir las palabras mágicas:
“Que se abra la magia” y daban un pequeño toque al aire. Ésta vez salió todo maravillosamente, la señorita quedó muy contenta. Porque todas las hadas habían conseguido hacer lo mismo pero ni rastro del confetis.
Así que lo volvieron a practicar una tercera vez.
Volvieron a colocarse en sus sitios y la señorita volvió a decir:
Atención niñas, una, dos y ¡tres!
Todas empezaron a decir las palabras mágicas:
“Que se abra la magia” y daban un pequeño toque al aire. Cuando de repente escucharon al hada Té llorar, porque se le había roto su varita justo al empezar su tercer intento.
La señorita Petunia consoló al hada Té y le dio un fuerte abrazo, animándola. En ese momento ella preguntó quién quería compartir con el hada Té su varita para hacer magia. Todas se miraron, se agruparon, cogieron sus macetas y la colocaron en el centro, se fueron acercando al hada Té y cada una de las hadas fue compartiendo sus varitas con ella, cuando todas estuvieron cerca apretaron con fuerza el mango de la varita y esperaron con una gran sonrisa las palabra de la maestra.
Y la señorita volvió a decir:
Atención niñas, una, dos y ¡tres!

Todos empezaron a decir las palabras mágicas, a la vez que movían la varita:
“Que se abra la magia” y daban un pequeño toque al aire.
En aquel preciso momento al compartir todas sus varitas con el hada Té, salió de todas las plantas una luz cegadora que al llegar al cielo se convirtió en una lluvia de papelitos de todos los colores y brillantinas, que iban cayendo sobre las cabezas de las pequeñas hadas, Té, Menta, Manzanilla, Tomillo...
 La señorita Petunia, se quedó muy asombrada, pues  jamás había visto nada igual en sus años de maestra.

“Y Colorín colorado este cuento se ha acabado”



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